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Pedro Solbes

Es una característica propia de la idiosincrasia española el que pululen por nuestra casta política sujetos sin el menor escrúpulo a la hora de mantenerse en el poder. En este caso no quiero hablar de ineptitudes harto demostradas, que en cualquier nación civilizada le hubiera supuesto al individuo en cuestión el abandono del puesto hace mucho tiempo (más en concreto, cuando ya una vez estuvo en un tris de llevarnos a la ruina). Quiero hacer constar en esta ocasión, la desvergüenza de este personaje que permite que sus supuestas tesis en materia económica se vean pisoteadas por terceros sin provocarle el menor rubor. Es como si en el ejército un sargento chusquero estuviera imponiendo su criterio sobre los preceptos del capitán, que es vilipendiado y humillado constantemente por el coronel al aceptar como válidas las propuestas de su subordinado y no las de él. No se que misterioso halo envuelve al ministro Solbes desde siempre que le convierte, ante los ojos de casi todos, en una especie de animal protegido por alguna oenegé, en un oso de peluche deslavazado pero entrañable, en un ente intocable por haber pertenecido, quizá, al paisaje o al paisanaje durante tanto tiempo.

El amigote de Z, Miguel Sebastián, propuso la compra de suelo a las promotoras para la construcción de vivienda protegida, en una de las maneras mas burdas de intervenir el mercado para acudir al rescate de sus compañeros de desayuno y fastos, aquellos que durante todos estos años se han estado forrando con la burbuja inmobiliaria, vamos. Pedro Solbes torció el morro al oír la propuesta y expresó su desacuerdo con dicha medida. Pero como pinta más bien poco, como es un pelele capaz de aguantar la humillación política más inimaginable, sigue paseándose como vicepresidente económico del gobierno más nefasto de la historia de España. Otro con muy poca vergüenza.

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Veinticuatro años después

Pensé en ellos nada más terminar el partido. Mis primeros recuerdos futbolísticos los tengo de esa Eurocopa de 1984, en la que perdimos la final contra Francia, sentado con 8 años junto a mi padre y a mi hermana vibrando con los Arconada, Camacho, Julio Alberto, Gordillo, Maceda, etc. Del Mundial ’82 tengo recuerdos vagos y accesorios a lo que es el fútbol. Me acuerdo, como no, de Naranjito, de las estampas que daban con el Danone y muy poco de los partidos. Tan solo uno jugado en plena siesta en el que jugaba la Honduras del «Macho» Figueroa o la Camerún de N’Kono -qué más da-, y en el que me quedé profundamente dormido, como no podía ser de otra manera. De los partidos de la selección de España ni me acuerdo. Cosas de la memoria.

Pero decía que ayer, cuando Casillas levantaba la Copa de Europa, me acordaba de mi padre y de mi hermana. Sobre todo de mi hermana, ya que la Eurocopa de Francia la vivimos juntos muy intensamente. Me acuerdo de los cromos que teníamos de Tirana, Luis Fernández, Amorós, Giresse y los Platini de la Francia puñetera y luego campeona; de Chalana de Portugal, de los Olsen daneses y los Vöeller y Shumacher alemanes. Nos sabíamos las alineaciones de casi todos los equipos. Ella no era muy futbolera, pero no se perdía ni un partido de España en sus citas importantes. Ni era del Real Madrid ni del Barcelona; ella a sus 12 años por entonces se declaraba hincha de la Selección Nacional.

Por eso ayer, cuando me abrazaba a mi mujer y a mi hijo de 20 meses, me acordé de los abrazos y lloros de aquella época. Lo conseguimos, Mariate.

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Zapateronovayas


Han creado una bitácora suplicando a Z para que no vaya a la final del domingo contra Alemania. Se llama www.zapateronovayas.com según nos informa El Mundo:

«Ésta es la EUROCOPA de España. Hasta este momento hemos pasado con nota todos los partidos y a ninguno de ellos ha acudido el Presidente Zapatero. Todos sabemos ya que nuestro Presidente ha acudido a competiciones deportivas donde participaban españoles y estos, lamentablemente, han acabado perdiendo dicha competición.»

¿No abre Harrods el domingo?