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Aquí no hay quien viva

mapa-politico-de-espanaLes guste o no a los independentistas, Cataluña es un 5ºB de un edificio. Algunos de los que residen ahí quieren irse y pretenden no pertenecer a la comunidad de vecinos. Quieren hacer un referéndum entre ellos para decidir si siguen en el edificio o se van. Su derecho a decidir, dicen. Pero por mucho que pataleen la decisión no les compete en exclusiva a ellos, como es natural, sino a todo el edificio. Es algo que les intentas explicar, pero que nunca entienden. Hablan de democracia, pero de una democracia sesgada, a medias. Quieren votar entre ellos solos y que el resto de la comunidad asista impávida a su proceso. Han estado durante los últimos treinta años tergiversando la historia del edificio, manipulando a los que allí residen y educando a las nuevas generaciones en el odio al resto de esta nuestra comunidad, mientras que se han aprovechado de las zonas comunes, han utilizado el ascensor o han jugado las competiciones deportivas que se han organizado.

Ahora se comparan con el edificio de enfrente, con el Reino Unido. Lo que no ven es que ese edificio son diferentes escaleras (o porterías) a diferencia del nuestro, en la que una se llama Inglaterra, otra Gales, otra Irlanda y otra Escocia. Las cuatro conforman el Reino Unido, y una de ellas, Escocia, ha votado para no seguir perteneciendo al conjunto. No sé si se me entiende el paralelismo. Ellos son cuatro países reunidos, cuatro escaleras, mientras que nosotros somos una. Ni siquiera el más independentista escocés o catalán permitiría que una de sus viviendas dentro de un mismo edifico decidiera por si misma su independencia, se pongan como se pongan. ¿O es que permitirían que Barcelona votase por independizarse de Cataluña o Glasgow de Escocia, por poner un ejemplo, sin contar con el resto del territorio?

Pero volviendo a nuestro edificio, creo que el 5ºB minusvalora la posibilidad de que el resto de vecinos en una votación les pudieran dar lo que ellos piden, la independencia, o sea. Convivir con unos vecinos así cansa y a muchos el hartazgo les supera, por lo que no sería sorprendente que un número elevado de vecinos del 2ºA o el 3ºD votaran a favor de que se fueran y de que les dejaran en paz. Y dejarles en paz consistiría, claro está, en que los del 5ºB ya no podrían utilizar las zonas comunes, ni usar el ascensor ni jugar las competiciones deportivas que se han organizado; ni siquiera favorecerse de los tratados que el edificio ha firmado con otros edificios, pues ya no pertenecerían a él. Si consiguieran la independencia tendrían que construirse su propia escalera (la de incendios) y entregar las llaves de la portería desde el minuto uno.

Mas esto es algo que, desgraciadamente, ocultan los inquilinos del 5ºB que desean separarse al resto que desean continuar en el edificio llamado España; como también les ocultan que por culpa de sus deseos separatistas durante tantos años han llevado al otrora próspero y moderno 5ºB a la decadencia y al oscurantismo. Y si no lo creen que miren las estadísticas de los índices económicos y comprueben como ese piso que era el primero en la mayoría de ellas ha pasado ahora a un segundo o un tercer plano por culpa de sus gobiernos nacionalistas y sus ansias de independencia. Así que mientras los demás pisos han avanzado, ellos han retrocedido, porque mientras los demás han dedicado todo su tiempo en mejorar cada día, ellos han despilfarrado parte de sus recursos en su paranoia separatista. Allá ellos. En fin.

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La desintegración del PP

EL NUEVO PARTIDO DE ORTEGA LARA ASEGURA QUE NO BUSCA DAÑAR AL PPEl PP se deshace como un azucarillo. El nacimiento de VOX con Santiago Abascal y Ortega Lara a la cabeza, y ahora con Alejo Vidal Cuadras como más que probable cabeza de cartel para las próximas elecciones europeas, está suponiendo un problema que se está acrecentando con mayor rapidez que la que los gurús de turno pronosticaban. Faltaba que Mayor Oreja anunciara el mismo día que no concurriría en las listas del PP para que la sensación de caos se haya hecho más intensa.

No hay nadie que yerre más en unas predicciones concretas que un buen sociólogo, un magnífico politólogo, un economista de altura o un periodista con ínfulas. Todos ellos analizan extraordinariamente los hechos pasados e intentan crear magníficos estudios y modelos para adelantarse al futuro, pero en las ciencias sociales es imposible analizar millones de variables y describir con exactitud los acontecimientos que están por venir. La posibilidad del nacimiento de alguna opción que ocupara el hueco dejado por el partido liderado por Mariano Rajoy era más que evidente. A pesar de ello no se desprendía una excesiva preocupación dentro de las huestes “peperas”. Ya he leído por ahí que para algunos gurús a sueldo la irrupción de VOX no le viene del todo mal a los populares porque consigue que el electorado tenga al PP como un partido aún más de centro (sic). Los que más han advertido de la posibilidad del nacimiento de un apéndice del PP han sido precisamente aquellos que no se caracterizan por tenerle una excesiva simpatía a los dirigentes del partido que actualmente gobierna España, por el abandono por parte de estos de unos principios que se le consideraban innatos y que son fundamentales para el futuro de la nación. El desprecio hacia los que llevan la contraria y la táctica de mirar hacia otro lado ha terminado por alcanzar al actual presidente del PP sin remisión y sin espacio para reaccionar a tiempo. Tengo para mí que la atomización del voto no es buena, por mucho que se critique el bipartidismo. La italianización política de España puede ser un desastre. Y la culpa no es más que de Mariano Rajoy –y de Zapatero en el otro lado- por su pasividad en general ante las contrariedades que se le vienen encima. No se puede gobernar a golpe de encuesta, porque, al final, tus mejores activos huyen buscando sus ideales perdidos.

El mayor problema es haber dejado la estrategia política para intentar ganar un espacio electoral, que se supone con un número potencial más amplio de votos, en manos de determinados sociólogos y periodistas lamelibranquios, -que además cobran una herencia por lo que quieres oír-, y haber abandonado las ideas, las que han sido siempre el eje central de tu existencia como partido político, envueltas en papel celofán y castigadas en el rincón de pensar (FAES). Luego pasa lo que pasa, que de tanto centrarte puede darse el caso de terminar colándote por los ojetes del sumidero de la historia política (UCD). Y lo peor de todo es que, se sea simpatizante o no del PP, su posible desmembración sería algo pésimo para España. En fin.

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Referéndum. El derecho a decidir de todos los españoles

Instituto Juan de Mariana

Ángel Fernández (Instituto Juan de Mariana) . Hemos analizado en artículos anteriores la involución institucional y la desigualdad ante la ley que han forjado una jaula de hierro en torno a los ciudadanos que se sienten impotentes ante la imposición de políticas intervencionistas por 17 oligarquías autonómicas o, si se prefiere, por 17 élites extractivas regionales en su intento de acaparar el máximo poder político y económico empleando los estatutos y leyes autonómicas, los impuestos y el endeudamiento de las generaciones futuras para «guiar« la sociedad a favor de utopías que esconden los intereses de la casta política regional.

El nacional-separatismo ha utilizado tácticas totalitarias para el control de la sociedad civil por medio del adoctrinamiento en las escuelas, la universidad y los medios de comunicación. Las oligarquías de élites extractivas autonómicas han jugado con los sentimientos tribales de la población (familia, pueblo, lengua, cultura y territorio) y con el miedo psicológico a la libertad (I) y (II), «guiando« hacia la fractura social de cada región; separando en vez de uniendo entorno a un futuro común, discriminando y estigmatizando a los ciudadanos, divididos en primera, segunda y tercera categorías en función de su grado de adhesión a los intereses políticos y económicos de la élite extractiva autonómica ([1][2][3][4][5][6]).

Pues bien, ante el actual desafío secesionista, que va consumiendo etapas para intentar desmembrar la convivencia pacífica entre las regiones que conforman España, hay que recordar varios hechos jurídicos irrefutables:

  • La Ley básica en España es la Constitución, que fue ratificada por la inmensa mayoría de españoles el 6 de diciembre de 1978 y que sirve como contrato que debe regular la convivencia pacífica entre todos los españoles.
  • El Artículo 1.2 CE legisla claramente que: «La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado».
  • El Artículo 2 CE determina: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas».
  • El Artículo 14 CE legisla que: «Los españoles son iguales ante la Ley sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social».

Dicho lo cual, conviene constatar los graves problemas de convivencia y de crecimiento del tamaño del Estado que ha generado la errónea redacción del Título VIII que permitía la instauración de la organización territorial en Autonomías caracterizada por la corrupción generalizada ([1][2][3][4][5][6]) con hasta 1661 casos por toda la geografía española, la irresponsabilidad presupuestaria ([7][8][9]), la irresponsabilidad tributaria ([10][11]), y los excesos normativos ([12][13]) desde 17 parlamentos autonómicos que desvertebran el poder legislativo y son responsables en gran medida de las más de 100.000 leyes, decretos y normas que se publican cada año en España.

Si hay que construir, ordenar y poner en marcha una gran política nacional basada en los principios constitucionales, sólo hay una opción moral posible que es afrontar el desafío separatista y dar la palabra y el voto a todos los ciudadanos españoles para que decidan en un referéndum cómo solventar el problema de organización territorial de España.

Es decir, la fractura social a la que han conducido el nacional-separatismo de las Autonomías, y la inacción de los gobiernos centrales, sólo puede superarse políticamente por la decisión mayoritaria de todos los españoles. No se requiere un referéndum para jugar al juego de los intereses de la oligarquía independentista y confirmar que Cataluña es una parte fundamental de España; algo que es obvio a lo largo de la historia y que, en aplicación del artículo 1.2, sólo podría decidirse entre todos los españoles que sufragamos con nuestros trabajos, compras e impuestos el presupuesto público de la Generalitat pero que, aplicando el artículo 2 de la Constitución, es legalmente imposible.

Evidentemente, sí se requiere un referéndum sobre las políticas fundamentales para garantizar el crecimiento económico, la cohesión territorial y la convivencia pacífica, de modo que todos los españoles decidan: A) cómo limitar y fijar las competencias autonómicasB)cómo garantizar una financiación equilibrada y responsable y, también, C) cómo exigir elcumplimiento de la Ley por las autoridades y funcionarios autonómicos.

Aplicando elartículo 92 CE, un referéndum que convocase a las urnas a todos los españoles con derecho a voto, podría ser capaz de restablecer la convivencia pacífica e impulsar la normalidad democrática que intentan romper los secesionistas. Es decir, muchos ciudadanos entendemos que sólo un referéndum puede mejorar la legalidad vigente, frenar el nacional-separatismo y hacer prevalecer las reglas de la Ley vigente con el poder de la mayoría del censo electoral de España. Por ejemplo, por medio de las siguientes siete preguntas:

  1. ¿Quiere Ud. que se fijen las competencias de las Comunidades Autónomas en el artículo 148  y que se suprima el apartado 2 del artículo 150 de la Constitución que permite la transferencia o delegación de competencias? (Sí/No)
  1. ¿Quiere Ud. que la educación vuelva a ser una competencia exclusiva del estado central en el artículo 149 de la Constitución, siempre que se garantice el aprendizaje en el idioma vehicular que prefieran los alumnos, tanto en español como en euskera, gallego, catalán o valenciano? (Sí/No)
  1. ¿Quiere Ud. que la sanidad vuelva a ser una competencia exclusiva del estado central en el artículo 149 de la Constitución de modo que se ahorren costes y se garanticen prestaciones de calidad en todo el territorio nacional? (Sí/No)
  1. ¿Quiere Ud. que el artículo 148 explicite en un nuevo apartado que cada Comunidad Autonómica cuente con un Gobierno Autonómico y se supriman los Parlamentos Autonómicos para reducir gastos, disminuir el exceso de legislación, y evitar duplicidades y barreras comerciales en España? (Sí/No)
  1. ¿Quiere Ud. que cada Comunidad Autonómica cuente con sus propios ingresos tributarios con un sistema fiscal equilibrado, aplicable en todas las regiones de España y que permita sufragar los gastos de la administración y el gobierno autonómicos? (Sí/No)
  1. ¿Quiere Ud. que se apliquen cupos fiscales en el País Vasco y en Navarra? (Sí/No)
  1. ¿Quiere Ud. que se aplique el artículo 155 de la Constitución para que puedan ser destituidas y, en su caso, procesadas penalmente aquellas autoridades y/o aquellos funcionarios de una Comunidad Autónoma que no cumplan las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan? (Sí/No)

Un Estado de Derecho, digno de tal nombre, no puede mantenerse impasible y tolerar el incumplimiento de la Constitución, las leyes y las sentencias de los tribunales por parte de las Comunidades Autonómicas. Y una democracia parlamentaria no debe permitir un desafío secesionista que intenta imponerse a la mayoría de los ciudadanos por unas oligarquías regionales, ávidas de más poder, más corrupción y más control sobre la población.

Por un lado, el Gobierno no ha recibido el mandato del pueblo para doblegar la soberanía nacional ante los deseos del secesionismo, por más que insista la propaganda de los partidos nacional-separatistas de Cataluña o del País Vasco. Si el Gobierno accediese a las pretensiones secesionistas, se estaría infringiendo la legalidad vigente, dado que no está contemplado en la Constitución, que es la Ley básica que establece el marco jurídico e institucional válido en España.

Por otro lado, un Gobierno de España no debería tolerar por más tiempo que exista desamparo de los ciudadanos en municipios y regiones, donde son discriminados por no someterse a los deseos de la oligarquía de élites extractivas nacional-separatistas.

Contestando a las siete preguntas anteriores, por medio de la soberanía nacional de la mayoría de todos los españoles, se dotaría de certidumbre al ordenamiento jurídico y se renovaría la validez de la Constitución Española de 1978 para las próximas generaciones. Un Gobierno con mayoría absoluta sería capaz de sacar adelante los cambios normativos, aplicando el artículo 167 de la Constitución.

En definitiva, son todos y cada uno de los ciudadanos de España los que deben decidir sobre el futuro de la nación más antigua de Europa y las oligarquías no deben imponer políticas de hechos consumados con sus negociaciones entre bambalinas, su corrupción, su hipocresía, su inmoralidad y el miedo acérrimo que sienten a que sean los propios ciudadanos los que decidan; porque es en ellos donde reside la soberanía nacional, según el artículo 1.2 de la Constitución.

 

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El sistema de capitalización en la Seguridad Social

«La lección final es que las únicas revoluciones con éxito son aquellas que confían en el individuo y en las maravillas que el individuo puede hacer cuando es libre» (José Piñera)

El sistema de pensiones de reparto, que es el modelo que en España sufrimos, no sólo se dirige hacia la bancarrota en nuestro país, sino que lo hace en todos los demás en los que está implantado. El creador de este sistema fue el llamado «Canciller de Hierro», Otto von Bismark (1815-1898), quien a partir de 1891 instauró este sistema restrictivo en Prusia. Fue todo un éxito para el Estado porque la edad a la que tenía derecho a recibir una pensión se situaba en los 65 años, cuando la esperanza de vida en aquella época no pasaba de los 45. Un prodigio de incipiente manipulación y engaño.

José Piñera, con la colaboración de Alejandro Weinstein, publicó el 18 de julio de 1996 en el Cato Institute un estudio llamado: Una propuesta de reforma del sistema de pensiones en España». Piñera era el Ministro de Trabajo y Previsión Social en Chile en 1981, cuando en ese país se pasó de un sistema de reparto a otro de capitalización, siendo un ejemplo y un espejo donde mirarse para muchos otros países que posteriormente lo han ido implementando con éxito.

En dicho estudio, que se realizó un año después de la firma del Pacto de Toledo, se criticaba las medidas que en él se recogían porque alargaban en el tiempo la bancarrota de la Seguridad Social pero no la solucionaban; nos daba, además, la solución para instaurar un sistema de capitalización de las cotizaciones, explicándonos cómo se podría llevar a cabo en España.

Lo que no se recoge en su ensayo, porque le parecería inimaginable, supongo, es que la mayoría de esas medidas que aparecían en el famoso acuerdo y que firmaron todas las fuerzas políticas, los empresarios y los sindicatos, no se hayan llevado a cabo quince años después. Sus cálculos del sistema de reparto, a buen seguro, hubieran sido mucho más aciagos. Por ejemplo, la necesidad de prolongar la edad de jubilación que se mantenía en los 65 años desde comienzos del siglo XX, ya aparecía reflejada en el acuerdo de 1995, por lo que la propuesta del gobierno de subir la edad a los 67 años no es algo nuevo. José Luis Rodríguez Zapatero no está teniendo más remedio durante estas semanas que hacer como que está dispuesto a emprender las reformas económicas pendientes que a lo largo de su mandato se ha negado a abordar. La Unión Europea y el sistema financiero internacional no se traga más promesas del Reino de España de que es capaz de controlar su déficit público y de que tiene la necesaria capacidad para salir de la crisis.

La propuesta de reforma de pensiones en España que hizo José Piñera en 1996 se basaba en un tránsito paulatino a un sistema de capitalización individual que elevaría las pensiones, incrementaría el empleo, aumentaría el ahorro, mejoraría la productividad del capital, potenciaría la tasa de crecimiento del PIB, reduciría el poder del Estado en la economía, despolitizaría el sistema de pensiones, estimularía una cultura laboral de ahorro, disciplinaría la gestión económica nacional y además de todo esto, sería posible implantarlo en España.

El motivo por el que ningún partido político se atreve siquiera a plantearlo es por la oposición radical de los sindicatos a cualquier cambio en nuestro sistema de pensiones. Y es que los sindicatos se han convertido en el colectivo más obtuso, arcaico, retrógrado y reaccionario que existe en nuestro país. Están impidiendo con su actitud desde hace muchos años -junto a la cobardía del socialismo que es incapaz de enfrentarse a ellos, por supuesto- cualquier pequeña posibilidad de salir a corto plazo de la crisis en la que estamos sumergidos.

Yo les invito a ellos y a todos ustedes a leerse tanto el artículo antes enlazado como «La revolución de las pensiones en Chile», otro ensayo del mismo autor en el que describe brevemente la triunfante experiencia chilena después de dieciocho años conviviendo con un sistema de capitalización de pensiones. En fin.

Coda: 

Este artículo lo publiqué en mi anterior blog del diario La Opinión de Murcia el 06 de febrero de 2.010. Posteriormente fue recogido en el libro «Sendas liberales» (Ed.Biblioteca Nueva, Madrid, 2011),  junto a una selección de artículos de los miembros de Ciudadanos para el progreso. Lo he vuelto a traer aquí porque, por esas cosas de Internet, el enlace ha desaparecido, además de estar de nuevo de actualidad, si es que el tema de las pensiones lo ha dejado alguna vez de estar.  

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La organización de la política y la Revolución Tecnológica

He oído a mi admirado Alejo Vidal Cuadras en una tertulia de radio manteniendo que el principio de descentralización de la administración y de la estructura del Estado para ganar en eficiencia es un mantra que nadie discute. Falso. Yo lo hago. Desde hace tiempo vengo sosteniendo que ciertos principios que son defendidos tanto por liberales como por socialistas acérrimos no tienen en cuenta la revolución tecnológica que estamos viviendo durante estos años. Las grandes revoluciones a lo largo de la historia, y tomando la Revolución Industrial como paradigma, son el reactivo de grandes cambios políticos y económicos que tan sólo se pueden interrelacionar con el paso de los años. Dentro de un siglo, cuando se estudie esta época que nos ha tocado vivir, se verá de una forma más clara la relación entre los pasos agigantados de la ciencia y la tecnología que estamos disfrutando y los desajustes políticos y económicos que estamos padeciendo.

La Política y las ideas son estáticas y en la mayoría historicistas, al contrario que el progreso de la ciencia y la tecnología que es dinámico. Lo digo porque, y por ejemplo, la organización de la estructura política de España sigue siendo básicamente la del siglo XIX, cuando los avances en materia de transportes, de medios de comunicación, de la tecnología informática, han acercado los territorios y a los individuos tanto, que a veces estamos a un simple toque del ratón del ordenador. Que los socialistas, reaccionarios ellos, y los nacionalistas, reductos del pasado que se resisten a ser engullidos por la Historia, no lo vean, no me preocupa. Sí, por el contrario, que la inmensa mayoría de liberales no se estén dando cuenta que una forma de reducir el tamaño elefantiásico del Estado no pasa por la descentralización, sino por todo lo contrario. La cultura tiende a igualarse gracias a los diferentes medios de comunicación (televisión, radio, etc…), cualquiera se puede acercar a la capital de España en unas pocas horas, la mayoría de gestiones administrativas se pueden hacer desde un ordenador personal… ¿Tiene sentido la misma estructura de hace treinta años? Es más, ¿tiene la de diez?

Es cierto que esto es una materia mucho más profunda, que ni estoy capacitado para desarrollar ni tengo el tiempo suficiente. Sería algo para mis inquietos y brillantes liberales (austriacos incluidos, defensores del derecho de autodeterminación) que tanto leo, tan dados a discutir sobre cualquier tema con el afán de preguntarse por todo y que no dan nada por sentado. Por esto creo que tiene que haber estudios y críticas sobre este tema. Estaré atento por si encuentro algo. En fin.

Foto: División territorial de España 1822 (Wikipedia)

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La exitosa indolencia

El órdago le ha salido bien a Rajoy. El acuerdo de la reunión de la Cumbre de la Unión Europea se cerró a las 5 de la madrugada. Los teutones y los nórdicos se descolocan a partir de las 2, como todo el mundo sabe. O están beodos o en su séptimo sueño. Al contrario que los latinos,  que estamos habituados a realizar nuestras mejores faenas a partir de esa hora. Rajoy y Monti han cosechado un excelente resultado para los intereses de España e Italia. Aznar ya lo consiguió hace unos años a esas horas intempestivas. Al contrario que Zapatero, que no llegaba, la criatura. Le entraba sueño o se aburría como una ostra.

Y es que cada vez me recuerda más Rajoy a Vicente del Bosque. Será por su exitosa indolencia. Está claro que el cambio más radical que se ha notado con el nuevo Gobierno ha sido con la política exterior. Y por ese camino debe seguir Rajoy. Pero el partido no está ni mucho menos ganado. Esto ha sido tan solo un tanto en el dificilísimo partido que estamos jugando. Ahora debería emprender las auténticas reformas que tanto fuera de España como dentro estamos esperando: la reforma de la estructura de la administración del Estado, que no espera ni un minuto más. La estrategia con en este asunto dada su mayoría absoluta debe dar un giro radical. Es la única manera de que al final de este partido el resultado se decante a nuestro favor. A lo mejor está esperando, otra vez, a la prórroga o a los penaltis como el Marqués. Qué manía les ha entrado a todos estos con tenernos con el corazón fuera del pecho. Pero bueno, si al final sirve para salir adelante, bienvenida sea la angina en el ídem. Yo ya tengo preparada la cafenitrina. En fin.

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Los pufos del gobierno y la campaña electoral

elena-salgado

La ministra Salgado hizo hace unos días unas declaraciones, silenciadas por el alboroto electoral, que me han llamado especialmente la atención. Interpelada por una noticia que había salido según la cual la Unión Europea podría imponer a España una multa del 0,1% del PIB -que equivale a 1.000 millones de euros- si no se tomaban medidas para rebajar su elevada tasa de paro, la vicepresidenta económica a la entrada de la reunión de ministros de Economía de la UE declaró que “la sanción no es por el nivel de paro, sino por no hacer caso de manera repetida a las recomendaciones de cambios en el mercado laboral“. Está claro que nuestro ordenamiento jurídico no contempla la posibilidad de encarcelar a los inútiles, pero el Código penal sí debería recoger el delito de hacernos pagar a los españoles una multa, que es aproximadamente el 25% del presupuesto de la Comunidad Autónoma de Murcia, por un simple motivo ideológico. A mí me parece muy bien las denuncias sobre los casos de corrupción: Pepiño“campeón” debería estar como mínimo dimitido. Pero el escaso eco de los auténticos pufos del gobierno, los mollares, los de 1.000 millones para arriba, es para hacérselo mirar.

-¿Y la campaña electoral? Mal, gracias. Estamos llegando al ecuador y el tostón sigue siendo la nota dominante. Hasta ahora lo más noticioso, como no, ha sido el debate a dos que mantuvieron el lunes pasado los candidatos de los partidos llamados mayoritarios. Lo más esperado y, por lo tanto, lo más decepcionante, pues todo transcurrió según el guión que se marcaron los dos equipos de asesores de ambos partidos. No entraron en ningún tema farragoso que pudiera perjudicar al oponente y eso se notó en otro debate electoral que no pasará a la historia. Lo demás, farfolla pura y dura. Lo de siempre, vamos. Caravanas electorales, mítines para militantes, eslóganes, propaganda electoral de la peor que recuerdo, etc. Puede ser que el partido esté finalizado desde hace tiempo y de ahí el escaso interés. Sólo nos quedan los minutos de la basura. Que acabe esto cuanto antes, que pite el árbitro ya de una vez, y que no volvamos a ver al PSOE en el gobierno. En fin.

 

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3,5

No cumplimos todavía ni un tercio de este nefasto 2009 y ya alcanzamos los 3 millones y medio de desempleados. A este ritmo lo de los 4 millones lo conseguimos en verano. Mientras tanto, ZP juega a las damas esperando recomponer su tablero político tras el desastre de Galicia y la inesperada nueva situación que se puede dar en el País Vasco. Miguel Sebastian, Ministro de Industria, o eso dicen, sigue con sus bombillas en las oficinas de correos y con sus fracasados planes de rescate del sector del automóvil, que en cualquier pais civilizado le hubiera provocado un cese fulminante; Solbes sigue durmiendo, desde que accedió al gobierno; Corbacho creyendo que la fuga en el empleo es una simple rotura de una cañería de su pueblo; y el resto de ministros/as cuota…¿Existen?

Y con todo esto, las colas del paro se masifican y la situación no puede ser más deplorable. No es de extrañar que recuerde con lo que está cayendo estas imágenes del Crack del 29:

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Y aquí, ¿quién trabaja?

Parece una coña, de esas que tan aficionados son muchos, pero tengo que decir que cuanto más la veo menos exagerada me parece. Está un poco anticuada porque en vez de 38 millones somos ya casi 45, pero la idea no cambia.

Z se vanagloriaba en la no-crisis que en España trabajaba más gente que nunca. Alrededor de 20 millones de españoles que ya de por sí alimentan al resto (ahora con la estafa de Corbacho, inscribiendo a los menores de edad en la seguridad social, será una cifra mayor, claro). De esos veinte habría que empezar a restar a quien trabaja, como no, pero que su sueldo sale de los impuestos que van aportando el resto de españoles. Sería interesante saber realmente cuántos son. Algún listo socialdemócrata de esos que se saben todas las cifras me daría una exacta, pero se lo podría desmontar enseguida, ya que la proliferación en los últimos años de consorcios, institutos, fundaciones, asociaciones y entes de toda índole, que se encuentra en el limbo entre lo público y lo privado, es escandaloso. Es la moda cómplice de todos los partidos para colocar a los amiguetes de turno saltándose las leyes básicas de contratación pública. En ese espectro se encuentran entre la administración nacional (con perdón), la autonómica y la municipal, tanta gente que creo es imposible de cuantificar.

Por ello, no me parece una exageración el powerpoint siguiente:

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Hacia el abismo

El Partido Popular ha perdido definitivamente su condición de partido nacional afectado irremediablemente ya por la metástasis del discurso de las diecisiete españas. Fueron muchos los que alabaron a Mariano Rajoy tras designar como segunda de abordo a María Dolores de Cospedal. Incluso aquí en Murcia, a pesar del recelo interno, se cerraron filas públicamente entorno a la lideresa manchega. Su labor está siendo encomiable si realmente Rajoy quiere que el partido empiece a ser simpático en aquellas regiones en los que no están bien vistos. Y la verdad es que no cabe duda que lo está logrando… Sí, están siendo la mar de simpáticos para aquellos que únicamente buscan su desaparición, porque simple y llanamente van camino de la clandestinidad en esos territorios y van camino de la pérdida de su hegemonía en aquellos en los que aún gobiernan. Y a todo ésto con ZP gobernando…

Ahora, a unos meses de la derrota electoral y del congreso del partido tenemos a Nuñez Feijoo por un lado perdiendo votos en las encuestas de las elecciones gallegas; Basogoiti por el mismo camino en el País Vasco; Miguel Sanz, el navarro foráneo, amagando con el apoyo a ZP con los presupuestos; Sánchez Camacho haciendo todo lo posible para terminar de hundir el partido en Cataluña; y la propia Cospedal enfrentándose con Camps y Valcárcel por el trasvase del Tajo, olvidándose de los acuerdos pactados y marcados en materia de agua en el propio partido. Lo malo es que se está empezando a hablar más de los barones y personajillos periféricos que de las ideas y principios que defiende su electorado.

Para aquellos que pensaban que tras el congreso a la búlgara de Valencia todo iba a ir a mejor, aquí tienen los resultados. Poco a poco se nos va dando la razón a aquellos que fuimos vilipendiados como agoreros y lacras para el partido por avisar del desastre del congreso de Valencia, aunque nunca hayamos pertenecido al mismo. Y es que lo peor no es la caída del PP; lo peor, es la deriva de España hacia al abismo si se consumase el hundimiento.