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Griñanes y Rubalcabas

grinanchavesLa imputación se veía venir. Griñán ya lo dejó todo preparado antes del verano para que Susana Díaz llegara a la poltrona que ocupaba gracias al apoyo de la IU de los asalta Mercadonas Gordillo y Cañamero.

Carme Chacón huyó hace una semana y muchos encontramos ahora -aunque fuera blanco y en botella «relaxing cup of café con leche«-  una  de las respuestas en el auto de la juez Alaya con el que ha iniciado el proceso de imputación de Griñan, Chaves y otros altos cargos de la Junta de Andalucía. Políticamente Chacón era Griñán y Griñán era Chacón.

Parece que son el último eslabón de la interminable cadena de presuntos ladrones de comisiones y subvenciones que han sido imputados por la juez Alaya.  El caso es el más escandaloso de la democracia si atendemos al volumen del botín. En estos casos el tamaño sí que importa. Alaya les acusa de permitir cobrar sobrecomisiones a las mediadoras de los ERE «a cambio de ciertos favores». Criaturas. El caso llegará al Supremo. Y ahí es donde muchos sospechan que todo quedará en un último día de rebajas. 

Ahora el camino se le despeja, como su frente, a Rubalcaba, Faisán mediante. Alfredo se queda sin nadie que le tosa, ni nadie que mande firme y susurre viva el PSOE en el próximo Congreso interno de partido. Puede que haya derrotado con la mirada a la corriente renovadora que le movía la silla. Luego tendremos que soportar, otra vez, los elogios a su manida inteligencia, aunque en esta ocasión no ha hecho nada -supongo-.

Y en Murcia, o allí en Madrid, María González Veracruz hace palmas con las orejas, aunque guarde las formas en las redes sociales o escriba silencios cuando vienen EREs y «Reptiles» en Andalucía. Su padre Rafael González Tovar, que notaba cierto tufillo agominado interno contestatario, también respirará con alivio. No hay nada como apostar a caballo ganador, aunque éste sea Othar, el equino de Atila. Estaremos atentos a las pantallas, al telepromter del grupo Prisa y a los recados de los chicos de Roures. En fin. 

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Crónica de una muerte no anunciada

No son pocas las reflexiones que se han escrito sobre el descalabro de Javier Arenas en las elecciones de ayer en Andalucía. Consiguió ganarlas pero no con el suficiente margen para poder formar una mayoría que le permita gobernar uno de los últimos bastiones que se le resiste al Partido Popular. Me quedo con varias consideraciones:

La primera con la de Pablo Molina en Libertaddigital poniendo el acento en la nefasta campaña electoral que ha realizado el PP: “El PP no solo ha decidido hacer una campaña en Andalucía como si fueran a ganar sin bajarse del autobús, sino que, por no incomodar, hasta la política nacional del Gobierno popular ha estado supeditada a esta exigencia de placidez morcillona”. Ha titulado el artículo: ¡Arriola Selección!, ya que si hay que señalar a uno de los principales culpables del descalabro no es otro que al tan valorado sociólogo y gurú del PP y a todos los acérrimos seguidores de sus tesis y que tanto daño están haciendo a la derecha española.

Y es que, en efecto, como también señala Alfonso Galindo en su blog “El tercer liberalismo”: “Tanto el tipo de campaña como la propia elección del candidato demuestran que los populares querían ganar por mero hundimiento del adversario. Demuestra también su poco respeto al ciudadano andaluz: como no lo creen capaz de entender y asumir los retos que tiene la sociedad y la necesidad de cambios profundos, se han limitado a mostrarse como más y mejores socialdemócratas que sus adversarios. Los ciudadanos han preferido el original a la copia”.

Pedro Moya en “Apuntes en Libertad” también pone el énfasis en la penosa campaña y en la dejadez de Javier Arenas y sus áulicos sociólogos a la hora de presentar batalla y pretender ganar por desgaste del rival: “Pero precisamente por ello, la estrategia más adecuada quizá no consistía en dejar que la realidad de la crisis económica, junto a los gravísimos escándalos de corrupción que la prensa publicaba día sí y día también, desgastaran por sí solos al PSOE andaluz: además, se debería haber tenido una presencia constante en todos los medios, y con un mensaje claro y rotundo: explicar y defender sin ambages el programa (y también las medidas tomadas por el nuevo Gobierno) en todos los foros, propios, ajenos, afines y contrarios, y acudir al mismísimo infierno aunque solo sea para denunciar ‘in situ’, y a la vista del público, las maldades de sus inquilinos.”

Luis I. Gómez en su entrada “Arenas y Rajoy lloran. Lo merecen” en “Desde el exilio”, no se sorprende de los resultados, y lo achaca a los “decenios de indoctrinamiento y casi tres generaciones abandonadas a la mediocridad educativa», por lo que no ve  motivos para mostrarse «sorprendido por los resultados de ayer en las elecciones autonómicas andaluzas o asturianas”.

Es como también ha escrito Santiago Navajas en su artículo “PSOElandia” en Libertaddigital: “Pero el caso es que los señoritos dirigentes del PP siguen refugiados en sus casinos de pueblo y sus clubes de ciudad, incapaces de hacer llegar su mensaje a los colegios, los institutos, las universidades, donde los estudiantes más que enseñados son adoctrinados, más que instruidos son formados en una sensibilidad política de izquierdas. De hecho, incluso el PP parece en determinados campos un partido de izquierdas abonándose, por ejemplo, a las tesis “de género” e incapaz, por esa mezcla de pereza y desprecio hacia lo intelectual que caracteriza a la derecha andaluza, de crear una alternativa conceptual seria y estructurada a la que ha creado la izquierda”.

Quedan muchos artículos por escribir y muchas páginas por rellenar. De lo único que estamos seguros es que ayer el PP andaluz llegó a brindar con manzanilla, pero la de sobre, la que arregla el estomago, la calentita. En fin.

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CajaSur intenta una fusión de urgencia con Caja Murcia

Exclusiva de Aníbal González en El Confidencial:

«La Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Córdoba (CajaSur), sobre la que el Banco de España ha estrechado el cerco para obligarle a cumplir con el coeficiente de solvencia antes de fin de mes bajo amenaza de intervención (ver noticia), ha propuesto a la Caja de Ahorros de Murcia, Cajamurcia, entidad presidida por Carlos Egea Krauel, la apertura de conversaciones con vistas a una eventual fusión entre ambas entidades.

El deseo de dar esquinazo al guión que la Junta de Andalucía parece tener ya escrito para la caja cordobesa, que no es otro que una fusión con Cajasol, como primera opción, o con Unicaja, como segunda, está llevando al Cabildo catedralicio cordobés a intentar a la desesperada soluciones de futuro situadas fuera del ámbito de influencia del Partido Socialista de Andalucía.

Ha sido el Partido Popular andaluz quien ha actuado como intermediario o correa de transmisión, a través de Juan Ojeda, ex europarlamentario del PP y actual vicepresidente segundo de CajaSur, entre la cordobesa y Caja Murcia. Ojeda pone en contacto a su presidente, Santiago Gómez Sierra, con los responsables de la Caja murciana a través de Manuel Atencia, ex diputado del PP por Málaga, que a su vez es íntimo amigo del diputado popular por Murcia Andrés Ayala.

Como portavoz del PP en la comisión de Infraestructuras del Congreso, el diputado Ayala se desempeñó hasta los últimos cambios introducidos por Zapatero en su Gobierno como látigo de la titular de Fomento, la nunca bien ponderada Magdalena Álvarez. Atencia, por su parte, hombre de confianza de Javier Arenas y vicepresidente de Unicaja, entidad cuyo presidente, Braulio Medel, sigue muy de cerca los acontecimientos que tienen que ver con CajaSur.

Ayala se pone en relación con Carlos Egea, y ahí se inician los primeros contactos entre las partes. Con una tasa de morosidad de apenas el 2,20%, la segunda más baja del sector solo por detrás de la BBK, Caja Murcia es una entidad saneada que está pudiendo capear el temporal con relativa comodidad. Su tamaño es solo ligeramente superior, sin embargo, al de CajaSur.

Lo cual sería un serio obstáculo a la hora de plantear una digestión tan pesada como la que implicaría el saneamiento de la Caja cordobesa, a pesar de ser la murciana una de las entidades más solventes y eficientes del país. El primer problema, con todo, es la situación de ambas Cajas en Comunidades Autónomas distintas y gobernadas por partidos de diferente color político. Y a día de hoy parece imposible que la Junta de Andalucía otorgue su visto bueno a la absorción de CajaSur por Caja Murcia.

Cajasol y Unicaja, las opciones más factibles

“Más que un guiño, nos han explorado con toda franqueza”, aseguró ayer a este diario un alto responsable de la entidad murciana, “pero no solo a nosotros, sino a algunas otras Cajas también. No es ningún secreto que CajaSur está en el mercado buscando partner. El problema es que esto tiene difícil salida por tratarse de Cajas de distinta Comunidad. El Gobierno había hablado de cambiar la LORCA para desbloquear este obstáculo, pero de momento no hay nada. Y todos estamos a la espera de lo que la Junta de Andalucía decida al respecto”.

Para Caja Murcia, la posibilidad de fusiones entre entidades de distintas Comunidades “pondría fin a la obligada endogamia actual, pero nos da toda la impresión de que la Junta andaluza no está por la labor. Qué duda cabe de que si el Gobierno autonómico andaluz diera su visto bueno, nosotros estudiaríamos la operación. De momento, los contactos no han pasado de aquella exploración inicial”.

Todo parece indicar que el Cabildo catedralicio cordobés y los propios rectores de CajaSur tendrán al final que optar entre Cajasol y Unicaja. Es decir, entre Antonio Pulido y Braulio Medel. Y encomendarse a los buenos oficios de los representantes del Partido Popular en ambas instituciones para lograr una buena relación de canje. La partida definitiva, con todo, se jugará entre monseñor Juan José Asenjo, antiguo Obispo de Córdoba y hoy Arzobispo coadjutor de la Archidiócesis de Sevilla, y el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán.

Etiquetas: Cajamurcia, Cajasur, Andalucía, Murcia